Una agencia de detectives, cuyo servicio principal se denomina “Hackers Are Us” -en alusión al nombre de la famosa juguetería- está siendo investigada porque dicho servicio consistía en instalar virus troyanos en ordenadores de terceros e intervenir sus sistemas telefónicos; siempre en miras de espiar sin su consentimiento.
Como toda actividad ilegal, resultaba tan productiva que los pseudo hackers cobraban hasta 10 mil euros al mes por caso. Los fines eran el espionaje industrial -cada vez más popular- y también personales -en relación a posibles infidelidades-.
La causa penal se sigue en Londres y hasta el momento fueron detenidas 30 personas.
Fuente: Kriptópolis


